Platicando esta semana con un director de secundaria me comentaba: “Maestro, tenemos un alumno de 2º de secundaria que le pedimos que limpie sus tenis al ir a clases. Después de advertirle no menos de 10 veces, le dijimos que le entregaríamos un reporte por cada vez que lleve los tenis sucios. Recibió 5 reportes y mereció una suspensión. Al entregárselo sus papás nos demandaron ante derechos humanos y tuvimos que ceder. El padre nos reclamó cómo lo suspenderían por no llevar tenis limpios.
A partir de este incidente el adolescente se comporta más desafiante y poco respeto a sus maestros. Sus papás lo han empoderado hasta el grado que se burla de nosotros y con indiferencia nos dice que no podemos hacerle nada”. Si deseamos que nuestros hijos respeten en lo mucho, debemos enseñarles a respetar en lo poco. Podemos pensar que es injusto que el chico sea suspendido por no cumplir con el código de vestimenta de la escuela. Pero si en lo poco no cumple, menos lo hará en lo grande.
Los padres no debemos de resolverles todos sus problemas y sobreprotegerlos. Los chicos aprenderán que a pesar de tomar malas decisiones jamás vivirán sus consecuencias. Aprovechemos que la escuela sea una gran oportunidad de aprendizaje para prepararlos al mundo real. La escuela permite equivocarse y las consecuencias no sean tan serias. Pero en la vida ya no hay segundas oportunidades o poder regresar y empezar de nuevo. Deben aprender que toda acción corresponde una reacción.
Fuente: Periódico Vanguardia
